Mostrando entradas con la etiqueta Comunicación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Comunicación. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de octubre de 2018

Los 7 rasgos principales de la gente super productiva




Los 7 rasgos principales que la gente super productiva tiene son: [7 Traits of Super-Productive People,  Jack Zenger y Joseph Folkman]
  1. Marcarse objetivos extendidos.
  2. Tener consistencia en la ejecución.
  3. Conocer los temas que se tratan y tener la experiencia técnica.
  4. Estar orientado a los resultados.
  5. Anticipar y resolver problemas.
  6. Tener iniciativa.
  7. Ser colaborativo.
Y claro, cuando leemos los 7 rasgos anteriores, ¡todos los tenemos!
¿Seguro?
Repasemos nuestros comportamientos pensando en las siguientes preguntas.

  1. Cuando nos marcamos un objetivo, ¿nos distraemos fácilmente durante su ejecución?
  2. Durante la ejecución del proyecto, ¿hay días en los que tu productividad decae?
  3. ¿Sueles necesitar apoyo para entender y conocer los temas que estás gestionando?
  4. ¿Te deja indiferente no cumplir los plazos de ejecución que te has marcado?
  5. ¿Tus proyectos se suelen parar por no prever situaciones de bloqueo?
  6. ¿Tus mayores deben empujarte a iniciar tareas o a completarlas?
  7. ¿Sueles ser capaz de efectuar las tareas sin contar con ayuda experta de terceros?
¿A cuántas has contestado afirmativamente?
Cada una de esas afirmaciones te aleja de ser super productivo.

Pero ¡piensa en ellas!
¡Tienes pistas de tus áreas de mejora!

Otras entradas relacionadas:
Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva
Los 7 habitos de las personas fracasadas

miércoles, 12 de marzo de 2014

¿Me puedo fiar de ti?

A los seres humanos nos gusta poder fiarnos de las personas. No podríamos soportar una vida en la que de forma constante desconfiásemos de todos.

En la vida de los negocios, es bueno hacer favores y ayudar a las empresas con las que te relacionas. Te permite conseguir lazos emocionales que solidifican la relación. Pero tal como comenta David DeSteno en el Harvard Business Review de marzo ("Who can you trust?"), a veces fallamos - nos fiamos de individuos que no se merecían nuestra confianza - y lo que es peor, probablemente nos lo indicaron con lenguaje no verbal. Según explica, y fruto de investigaciones en Cornell y el MIT, no hay un signo que te ayude a identificar si otro te engaña. Pero en cambio hay cuatro pistas que, si se muestran juntas, indican que no debes fiarte de esa persona en el contexto del tema económico que se está tratando. 

Las cuatro pistas son:

- que su cuerpo se incline alejándose de ti
- que se toque las manos
- que se toque la cara
- que cruce sus brazos

Cuanto más muestra estos cuatro gestos un individuo, mayor es su foco en su propia ganancia económica y menos ganas tiene en compartir sus beneficios.

O sea, que la comunicación cara a cara sigue ganando puntos antes desconocidos.

miércoles, 15 de junio de 2011

Los manager efectivos repiten sus mensajes

La investigación de Leonardi y Neeley ha demostrado finalmente que el método que usaban nuestros padres con nosotros es más efectivo de los que nos parece. Repite el mensaje hasta la saciedad, que éste llega más claro a su destinatario. Repite el mensaje. Repite el mensaje. ¿Entiendes lo que hay que hacer?

Según su publicación "Effective Managers say the same thing twice (or more)" en el Harvard Business Review de mayo 2011,
"Sabemos que los managers efectivos se repiten a sí mismos al menos una vez (...) a veces hasta 3 ó 4 comunicaciones redundantes. (...) Es más vimos que los managers sin poder formal planificaban sus comunicaciones redundantes y frecuentemente pasaba poco tiempo entre el primer mensaje y su repetición. (.,.) "Los managers con poder son más reticentes (...) tienden a repetir el mensaje cuando perciben que no les han hecho caso (...) pero los managers sin poder son más efectivos. Consiguen hacer que la gente haga el trabajo en menos tiempo"
¡Que plastas eran nuestros padres! ¡Ordena la habitación! ¡Ordena la habitación! O sea que a fuerza de repetir un mensaje el receptor gradúa su importancia. Lo hacíamos y peor aun ¡lo seguimos haciendo!

Repite conmigo: Lo importante en la comunicación efectiva es repetir y repetir y repetir el mensaje. Da igual lo que digas, ¡pero repítelo!  (¿Acaso no hacen esto los políticos y les funciona que te mueres?)

miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿Cuántos minutos hacen falta para hacer una presentación efectiva?

Bastan 21. Eso sostiene y justifica Manuel Campo Vidal en el programa de RNE "No es un día cualquiera". Participó en el congreso "El ser Creativo: Congreso de mentes brillantes" donde limitaron la intervención de cada participante a sólo 21 minutos porque según ellos este "es el tiempo que se estima que el cerebro humano mantiene su atención al 100%". Comenta Manuel Campo que no todos los que intervinieron lo consiguieron, pero que los asistentes valoraron muy positivamente que sólo hablase cada uno de ellos los minutos asignados.

En una gran empresa española el Director General utiliza un sistema similar pero relacionado con las presentaciones de sus directivos: sólo les permite traer 5 diapositivas de Power Point, que además no pueden contener texto menor de un cierto tamaño. Cuando viene cualquier directivo a despachar con él, lo primero que hace es contar el numero de hojas que trae; después observa si algún texto es de tamaño menor al permitido. Si el directivo incumple cualquiera de las dos premisas, se le invita a marchar: los directivos que no son capaces de sintetizar una idea, no se consideran válidos en esta gran empresa.

Al final ambas historias ilustran el mismo concepto: ¿sabes comunicar de forma sucinta una idea? Si eres capaz, tu capacidad de "enganchar" a tu público es muy alta, lo que te llevará al éxito.

miércoles, 17 de marzo de 2010

No pienses en un elefante, lenguaje y debate político

George Lakoff, lingüista y científico cognitivo estadounidense, estuvo durante largo tiempo preguntándose por qué el partido republicano ganaba elección tras elección en EEUU con lo que, a su parecer, era un lenguaje difuso, mientras que los demócratas con un mensaje aparentemente mas congruente cosechaban derrota tras derrota. Analizó el tema detenidamente y publicó sus conclusiones en su libro No pienses en un elefante, lenguaje y debate político (VO, Google Books).

Lakoff comenta que los republicanos han invertido, a través de sus think tanks,  ingentes cantidades de dinero en financiar estudios que han estudiado detenidamente cómo las personas estructura y comunican sus ideas, para así estructurar luego el mensaje de los republicanos de manera que de una forma sencilla pudiesen minimizar las posibilidades de su adversarios.

Para ser efectivo en una comunicación es necesario que tus escuchantes acepten el marco de comunicación desde el que te estás expresando. En política hay dos marcos principales de comunicación, el del padre estricto que vigila y controla todo lo que haces y se preocupa que no "caigas" en el error, utilizando el castigo cuando es apropiado y marginando a los que no se comportan con la moral que esperada; el otro marco es el del padre abierto que promueva la empatía y la responsabilidad, donde cada uno se debe desarrollar dentro de estos dos valores principales. El primero se relaciona tradicionalmente con la derecha, el segundo con la izquierda.

Los republicanos definen marcos de comunicación desde la visión del padre estricto. Veamos un ejemplo de un marco de comunicación. Cuando George W Bush llega a la Casa Blanca se pone a hablar de la necesidad de que es necesario aliviar los impuestos (Tax relief). ¿Por qué usa el término alivio? Porque aliviamos, a los oprimidos, a los perseguidos, a los aplastados; en definitivo sólo hay alivio si previamente ha existido algún tipo de exceso,  posiblemente injusto. Ya hemos creado una metáfora preciosa: Aliviar los impuestos. ¿Quién será el villano que impida aliviar semejante injusticia? Si en vez de utilizar el término aliviar, hubiese hablado de rebaja en los impuestos, la fuerza semántica inherente no sería tan fuerte. En cualquier caso, ¡ya tenemos un marco!

Lakoff identifica que los diferentes mensajes que componen habitualmente la agenda de los republicanos como son el aborto, la familia, la religión o los impuestos aparentemente no tienen nada en común. Lo que liga todos estos conceptos no está en el mensaje transmitido: está en la educación que la gente ha recibido desde su infancia, son marcos de referencia que no cuestionamos posteriormente, pues en base a ellos hemos construido muchos de nuestros valores. Si en una comunicación somos capaz de "activar" estos valores, la probabilidad de que otros mensajes embebidos lleguen a buen puerto es muy alta.

Siguiendo esta filosofía, los republicanos enmarcan sus mensajes, los arropan con valores que aprendimos en nuestra infancia, provocando en el electorado unos "reflejos" automáticos positivos. Por contra los demócratas han creído mucho tiempo que lo importante era explicar con detenimiento las ideas, explicar el programa, y muchas veces ni se han parado a refutar afirmaciones de los republicanos que les parecían extremadamente exageradas. ¿Para qué si el mensaje es tan extremo y exagerado? Pensaban que se desmontaban solos.  ¡Craso error! Posiblemente el escuchante ha sido cautivado por algún valor que le ha resonado, y ha aceptado el resto del mensaje que iba en el paquete.

En las discusiones políticas hay que cuidar mucho de no contestar al contrincante dentro de el marco de referencia que el haya podido establecer; estaríamos aceptando tácitamente unos límites argumentales, del que sería muy difícil posteriormente sacar a nuestro escuchante. Cuando tengas que desmontar una tesis enmarcada en un marco de referencia, se debe seguir una cierta liturgia:
  • Di que no estás de acuerdo, 
  • Explica por qué no estás de acuerdo, 
  • Explica tu postura sin usar el marco de referencia que has desmontado.

El libro acaba con esta recomendación:
  1. Sé respetuoso,
  2. Responde cambiando el marco,
  3. Piensa y habla desde los valores,
  4. Dí lo que piensas.
Mas en:
  1. El centro ideológico no existe 
  2. Y las teoría de Lakoff se encarnaron en Obama
  3. Trampas en las que incurrimos al tomar decisiones

sábado, 6 de marzo de 2010

Decálogo de un Seductor

Si te pregunto si sabes comunicar efectivamente, igual dudas. Pero si cambio la pregunta y te pregunto si sabes seducir, sonríes, y piensas, ¿de qué va? Claro, igual no somos buenos comunicadores, pero cuando llega a la seducción, ¡no fallamos!

Pero ¿hay alguna diferencia entre seducir y comunicar? No me refiero a la seducción sexual, me refiero a seducir a una persona para conectar con ella: para ser su amigo.

Hace años encontré en una revista, (era o el "Muy Interesante" o el "Quo", ¡que pena que perdí el origen de la reseña!) un magnífico Decálogo de un Seductor. Ahí va:
  1. Sonría con asiduidad. No cuesta nada.
  2. Para ser interesante hay que interesarse.
  3. Trate siempre de que la otra persona se sienta importante.
  4. Recuerde siempre que la persona con la que ud. habla está cien veces mas interesada en sí misma, en sus necesidades y sus problemas antes que en ud, y los suyos.
  5. El principio más profundo en el carácter humano es el anhelo de ser apreciado.
  6. No es posible ganar una discusión. La única forma de lograr una victoria es tratar de evitar la pelea.
  7. Muestre que considera las ideas y sentimientos de la otra persona tan importantes como los suyos.
  8. Empiece con elogios y aprecio sincero. Llame la atención sobre los errores de los demás indirectamente.
  9. En lugar de censurar a la gente, trate de comprenderla y saber por qué actúa así. Es más provechoso que la crítica y de ahi surgen la simpatía y la tolerancia
  10. Sea un buen conversador. Es muy importante prestar atención exclusiva a la persona que habla. Nada encierra tanto lisonja como eso. Recuerde que la habilidad para escuchar resulta más rara que cualquier otra habilidad humana.
¿Se parecen o no la seducción y la comunicación efectiva?

Para saber más: Cristina Aced escribió recientemente un magnífico Decálogo para una comunicación valiosa. Quieres saber más, ve a Comunicación efectiva de Javier Ortego