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miércoles, 1 de enero de 2014

Fíate de tu memoria

El profesor Daniel Schacter, de la Universidad de Harvard, ha identificado "Los Siete Pecados de la Memoria" [enlace a libro] que son:
 La transitoriedad, la ausencia de conciencia psicológica, el bloqueo, la atribución errónea, la sugestibilidad, la parcialidad y la persistencia.
Los tres primeros son pecados por omisión, ya que el resultado es un fallo al recordar una idea, un hecho o un acontecimiento. Los otros cuatro son pecados de comisión, que significa que hay una forma de memoria presente, pero no es con la fidelidad deseada o el hecho deseado, acontecimiento o idea.

Veamos un ejemplo. Lee una serie de términos sin intentar memorizarlos, basta con que te familiarices con ellos. Son quince palabras, ¿te atreves?:
caramelo, azúcar, ácido, amargo, sabor, bueno, diente, agradable, miel, refresco, chocolate, duro, pastel, comer, tarta 
Ahora viene lo bueno,

Tienes que intentar contestar sin mirar al listado anterior y decir si está o no la palabra "asno".

Está, ¿sí o no?

Seguro que no has fallado, "asno" no está.

Sigamos con otra palabra: "dulce".

Está, ¿sí o no?

Seguro que no has fallado, "dulce" está...

Por cierto, ¿en qué posición está la palabra "dulce"? ¡Menuda memoria tienes! Aviso a navegantes y a jueces: si no recuerdas algo recién leído, seguro que te traiciona tu memoria y subconsciente sobre algo que viste hace tiempo. Es más, puedes llegar a pensar que viste lo que es más socialmente aceptable para tu forma de pensar. Me recuerda al guión de la célebre obra "12 Hombres Sin Piedad", donde todos adaptan su testimonio a lo que de buena fe querían ver, según sus propios marcos mentales de referencia.

Y nosotros subestimando el inconsciente...


Programa de Redes sobre "Los Siete Pecados de la Memoria"

miércoles, 9 de enero de 2013

El Estancamiento Satisfactorio

Cuando aprendemos a hacer alguna cosa y conseguimos un nivel con el que nos encontramos cómodos, nos ponemos en modo auto-piloto. ¡Podemos hacer las cosas sin pensar! (Piensa en cómo aprendiste a conducir).

Este modo autónomo - que nos permite ser muy ágiles en muchas acciones de nuestra vida diaria - tiene un lado negativo: como nos acostumbramos a hacer algo de forma repetitiva, sin pensar, cuando llegamos a un nivel de destreza que consideramos aceptable, decidimos inconscientemente no mejorar. Piensa en esa gente que practica una afición y por mas que lo practica no mejora, o gente que aprende un idioma "con acento" y por mas que vive en ese país sigue con el acento. Entramos en lo que Joshua Foer llama "Estancamiento Satisfactorio" en su libro "Los Desafíos de la Memoria".

El estancamiento no sólo es individual, a veces incluso la sociedad se marca límites superiores que considera no se pueden sobrepasar. Esto ocurrió, p.ej, con el record de atletismo: se consideraba imposible bajar de los 4 minutos al correr la milla. Pero sólo 6 meses después de que la primera persona rompió la marca, una segunda lo rebasó. Hoy la marca es de 3:43:13.

¿Qué hay que hacer para mejorar nuestro nivel? Salir del modo de auto-piloto, para poder retar qué hacemos bien, qué podemos mejorar. La gente más experta suele salir de su zona de confort y se "obligan" a mejorar. Efectúan "Prácticas Deliberadas" como hacen las personas que son expertas en una materia. Desarrollan estrategias  que evitan el modo auto-piloto, que les sacan de sus zonas de confort y que les obligan a  practicar de forma científica tres cosas:
  1. Centrarse en la técnica
  2. No perder de vista el objetivo que quieren conseguir y medir sus progresos
  3. Obtener retroalimentación continua e inmediata sobre su rendimiento
Estas teorías surgen del estudio de Anders Ericsson que en 1993 publicó un estudio sobre cómo ayuda la "Práctica Deliberada" a mejorar y superar barreras de aprendizaje. Lee su articulo "The Role of Deliberate Practice in the Acquisition of Expert Performance"

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Experiencia y Memoria

Hoy, como la semana pasada, vuelvo a recurrir a Daniel Kahneman en "Pensar rápido, pensar despacio".

Imagina que tienen que hacerte una colonoscopia. ¿Prefieres que dure ocho minutos infernales o que dure veinticuatro minutos, los primeros ocho con el mismo grado de dolor y los dieciséis últimos con mucho menos dolor? Tu, como yo, leyendo estas líneas prefieres los ocho minutos. Esto es nuestro lado racional en funcionamiento.

Kahneman y Don Redelmeier (el científico que demostró que hablar por el móvil es tan peligroso como conducir ebrio, o que los médicos recetan medicamento más caros a pacientes individuales que si lo están recetando a un grupo de pacientes con los mismos síntomas), diseñaron un experimento para ver cómo nos comportamos en este tipo de situaciones. Y observaron que no usamos medidas racionales, sino emocionales. Y nuestra memoria de la experiencia se basa en dos factores:
  • Del dolor, recordamos dos instantes: el momento de mayor dolor y el momento final. 
  • A la duración de la prueba no le damos importancia 
O sea, ¡no somos capaces de recordar y medir el sufrimiento total al que nos someten! Recordamos el punto álgido y el del momento final.

Estas observaciones se aplican a muchas otras situaciones de nuestra vida cotidiana. ¡Algunas de ellas las conocemos de forma intuitiva! Si estás con tu pareja, recordará muchas cosas de la velada. Y puedes quizás tener alguna salida de tono durante la misma, pero amig@, si es al final, en el momento de la despedida, puedes tirar por la borda toda la velada. Esa última frase, esa última mirada, pueden perseguiros días y días.

¿Y cómo nos aplica esto al mundo cotidiano, del trabajo, de la venta, de la atención a otros? Nuestros interlocutores se quedarán con muchas cosas de nuestra charla, de nuestras explicaciones y exposición, pero como todos sabemos un buen cierre es media venta.