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viernes, 31 de marzo de 2017

No tener control sobre resultados desagradables incrementa la angustia y la ansiedad



Poner a nuestros padres en una residencia cuando se hacen mayores y así asegurar que estén bien cuidados es una afirmación que todos suscribiríamos. Estar bien cuidado significa no tener que preocuparse que la comida esté a su hora, no tener que preocuparse por hacer la cama, no tener que ir a comprar…. y así podríamos seguir más y más.

Sin embargo, en un experimento a mediados de los 70, Ellen Langer y Judith Rodin demostraron que cuando se da poder de decisión a los ancianos, su salud y satisfacción personal en la residencia mejoraba.  Como comentan en su artículo “The effects of choice and enhanced personal responsibilityfor the aged: A field Experiment in an Institutional Setting”:  “no tener mucho control sobre resultados desagradables incrementa la angustia y la ansiedad”.

O sea que dando control a los residentes sobre pequeños detalles reduce su ansiedad y les permite tener una estancia más placentera al aumentar su percepción de mayor control.

Para su experimento, Langer y Rodin dividieron a los residentes en dos grupos. Al primero les explicaron todas las cosas que ellos podían escoger: cuidarse, adaptar sus estancias como si estuviesen en sus casas, reordenar los muebles, decidir cómo invertir su tiempo y que si querían tener visitas podían decidir donde recibirlas: en el comedor, en la sala, en su cuarto. Se les indicó que era su vida, y que debían tener control sobre ella. Si había cualquier cosa que no funcionase su responsabilidad era influenciar para que cambiase y para ello debían canalizar sus quejas a través de las enfermeras.  Finalmente les indujeron a decidir y tomar acción. Una pequeña acción inmediata fue preguntarles si aceptaban como regalo una planta que debían cuidar y regar con esmero y otra acción, a corto plazo,  comunicándoles que se proyectaba la misma película de cine dos noches a la semana y que ellos debían decidir si querían ir a verla, qué día o que incluso podían repetir si les apetecía. En definitiva, a los miembros del primer grupo se les hace responsables de velar por sí mismos.

 Al segundo grupo se les ofrecen cosas similares, pero se deja claro que la responsabilidad en su cuidado es del personal del centro. Se les explica qué está permitido y qué no. Pueden hacer visitas a otros residentes y en ese caso deben utilizar el comedor, las salas o sus habitaciones para recibir sus visitas; el centro intentará que sus habitaciones sean lo más cómodas posibles, y que se sientan como en casa.  Cualquier queja o sugerencia debe indicarse a las enfermeras. Remataron la charla regalándoles una planta y diciéndoles que las enfermeras las regarían y cuidarían. Finalmente se les dijo que luego les indicarían qué día de la semana les correspondía ir a la proyección de la película de cine.  

En definitiva los resultados del experimento fueron demoledores. Los residentes del primer grupo con mayor auto control y responsabilidad, estaban más contentos y activos, tenían mayor control sobre lo que tenían y querían y eran más sociales visitando a otros. Por lo tanto, una cosa es cuidar, y la otra impedir que las personas tengan elección sobre lo que está ocurriendo en su entorno inmediato.

Este experimento también aplica al entorno laboral. Dar mayor responsabilidad del entorno laboral a los empleados aumentará su satisfacción. Escoger donde y al lado de quién se sientan aumentará su productividad. La flexibilidad introducida por muchas empresas, en el horario, en los beneficios, etc van en esta dirección. ¿Que otras acciones se te ocurren pueden hacer las empresas para dar mayor control a los empleados sin cercenar su productividad?

miércoles, 5 de mayo de 2010

Decisiones en un abrir y cerrar de ojos

"Un hombre y su hijo tienen un grave accidente de tráfico. El padre muere, y llevan a su hijo a urgencias. Nada más llegar a urgencias, el galeno (médico) que lo atiende exclama,
'Este niño es mi hijo'.
¿Quién es este doctor?"
Sólo consigues la respuesta correcta si te viene de repente a la cabeza (*), por más lógica que apliques no llegarás a la solución: no es un problema de lógica. Este ejemplo lo utiliza Malcom Gladwell, en su libro "Pestañear: el poder de pensar sin pensar" (Blink: The Power of Thinking Without Thinking) en el que comenta cómo muchas decisiones se pueden tomar en una fracción de segundo con muy poca información de partida: nuestro subconsciente está preparado para ello.
"Una persona que mire dos segundos de un videoclip sin sonido sobre un profesor que no conoce, llegará a conclusiones sobre ese profesor muy similares a las que pueda llegar un alumno que haya estado con el durante un semestre. Este es el poder de nuestro inconsciente adaptativo."
Añade que John Gottman, psicólogo experto en divorcios, es capaz de anticipar, viendo una conversación de no más de 15 minutos, si un matrimonio acabará divorciándose o no. Sólo necesita identificar 20 rasgos de su comportamiento con su metodología SPAFF para llegar a conclusiones:
"Resulta que Gottman nos enseña mucho sobre una parte critica de la cognición rápida conocida como "rebanear" (thin-slicing). Este concepto se refiere a la capacidad que tiene nuestro inconsciente para detectar patrones en situaciones y comportamientos basándose exclusivamente en "rebanadas" muy finas de experiencia"
Se ha demostrado que, ante una negligencia médica, la probabilidad de demandar al médico está más ligada a su forma de atendernos que a la negligencia en si:
'Los cirujanos que nunca habían sido demandados estaban tres minutos más con sus pacientes que aquellos que si habían sido demandados. Hacían más comentarios "orientativos", como "Primero te examinaré, y luego hablamos del problema" (...) Ejercían mucha más escucha activa, diciendo cosas como "A ver, explícame más sobre eso" y eran más proclives a reir y ser graciosos durante la consulta. No daban más información al paciente ni ésta era de mayor calidad. (...) La diferencia era únicamente en cómo trataban al paciente.'
Pero no todo es positivo con el "rebaneo": decidir en un pestañeo refuerza nuestros estereotipos. Esto ocurre cuando la cadena "rápida" de pensamientos se interrumpe de forma brusca, lo que no nos permite profundizar en el tema. En una situación con información insuficiente nuestros estereotipos nos jugarán malas pasadas y nos anclaremos a ellos. Por ejemplo, si visualizamos algo negativo (o positivo) antes de tomar una decisión, nuestra decisión estará influenciada por esa imagen y será peor (o mejor) que si no la hubiésemos visto. Grandes políticos han ganado o perdido elecciones, no por sus programas, si no por qué nos caían mejor o peor, eran guapos o feos, simpáticos o antipáticos: ninguno de estos elementos tienen que ver con sus ideas y sus capacidades.

Es un tema que está siendo analizado por muchos psicólogos y que ha desembocado en el IAT (Test de Asociación Implícita (inglés) ).
"EL IAT parte de la base que hacemos conexiones mucho más rápidamente entre pares de ideas que ya están relacionados en nuestra mente que entre pares de ideas que no nos son familiares."
Existen tests de IAT y (test2) que permiten valorar cómo nos comportamos ante prejuicios de sexo o raza.

Os recomiendo la lectura de este libro: analiza el "rebaneo" desde muchas perspectivas diferentes, incluyendo el autismo, el comportamiento (transposición mental) de la policía en persecuciones y porqué en algunos estados americano prohíben las persecuciones a policía novato o de cómo podemos afectar nuestro ánimo y nuestra toma de decisiones simplemente forzando los músculos de la sonrisa.

Mas info:
Blink en Wikipedia (inglés)
El dilema del oficial de policía (inglés)

(*) Es su madre