miércoles, 16 de febrero de 2011

Simplifica y errarás

Somos humanos y por eso nos gusta simplificar. Cada vez que tenemos entre manos un problema intentamos resolverlo cuanto antes. Buscamos un par de síntomas que nos parezcan los más apropiados y buscamos la solución a esos síntomas. Lo que no solemos hacer es investigar el origen del problema. Demasiado complejo para nuestras apetencias.Que no funciona un departamento, arreglemos lo aparente, ¡pero mejor no ir a las causas!

Peter Senge ilustró este comportamiento con el experimento de la cerveza que en los años 60 desarrolló el MIT Sloan School of Management. En esencia lo que este experimento presenta es que ante un problema analizamos solo las variables de entorno que nos rodean, sin tener en cuenta todas las relaciones sistémicas que lo rodean. Esto hace que nuestra decisiones no sean buenas y de hecho puedan hacernos empeorar nuestra posición.

Imaginemos un conflicto entre terroristas y americanos. Como a nuestra mente le gusta simplificar las situaciones, el conflicto se puede analizar desde dos perspectivas diferentes:
Los EEUU perciben la siguiente situación:
          Ataques Terroristas --> Amenaza a USA --> Necesidad de Respuesta Militar 
Los Terroristas perciben que
           Actividad Militar Americana --> Agresividad Percibida de EEUU  --> Reclutamiento de terroristas

Sin embargo la secuencia correcta debe incluir ambas perspectivas en un único ciclo:


Lo que viene a demostrar el experimento de la cerveza  es que la estructura influye sobre la conducta, y que las personas pertenecientes a la misma estructura tienden a pensar de forma similar. Además las personas solemos pensar sobre todo en nosotros mismos, o sea que "Aqui todo el mundo va a su rollo, excepto yo que voy al mio".

Si quieres jugar al juego de la cerveza, JUEGA (desde Internet Explorer)

¡Disfruta!

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